Diego
Abad de Santillán (o tal como está registrado en su documentación, Sinesio
Baudilio García Fernández) fue uno de los militantes y referente más destacados
del movimiento libertario, tanto en España como en Argentina.
Nacido en tierras españolas, pasó su
infancia en Bs. As., pero en su adolescencia retorna a su tierra natal para
estudiar Filosofía. Es allí donde comienza a formarse teórica y prácticamente. Debido a su participación en
la huelga general de 1917
fue encarcelado durante un año y medio. Nuevamente en libertad volvió a la
Argentina, donde fue miembro activo de la anarco sindicalista Federación
Obrera Regional Argentina (FORA)
y redactor de su periódico La Protesta
de Buenos Aires. En 1922
representó a la FORA en la fundación de la anarco sindicalista Asociación
Internacional de los Trabajadores (AIT)
en Berlín, donde se había trasladado para estudiar Medicina.
En 1926
salió de Alemania, a instancias de sus amigos argentinos, sin terminar sus
estudios de Medicina. Colaboró con la Confederación General de Trabajadores (CGT)
en México y regresó a Argentina. En Bs. As. encabezó nuevamente la redacción de
La Protesta
y dirigió el periódico La Antorcha.
En 1930
fue condenado a muerte por intento de sedición contra el Estado. Logró huir
hacia tierras uruguayas. Cuando en 1931 se proclama la República española, se
marcha a España; aunque posteriormente regresa a la Argentina, donde vivió en
la clandestinidad produciendo varias obras. A finales de 1933
regresó a España y se instaló en Barcelona. Allí jugó un papel importante en la
Federación Anarquista Ibérica (FAI)
y fue secretario del Comité Peninsular en 1935.
Fue redactor de la revista Solidaridad
Obrera, dirigió la revista Tierra y
Libertad y fundó Tiempos
Nuevos en 1934.
Después de haber terminado el alzamiento militar en Barcelona (1936)
tomó parte en la organización de las milicias en Cataluña como miembro del Comité de
Milicias Antifascistas. El 17 de
diciembre de 1936
fue nombrado consejero de Economía en la Generalidad de Cataluña. En 1939,
poco antes de la caída de Barcelona, tomó refugio en Francia y regresó después
a la Argentina. Vivió allí de nuevo clandestinamente, consagrándose entre otras
cosas a la compilación de la "Gran Enciclopedia Argentina".
Fue redactor de varias revistas y colaboró
en numerosas publicaciones. Su aporte teórico durante los años veinte se ha centrado en la articulación
entre el sindicalismo y las ideas anarquistas. Se distancia de la neutralidad e
independencia de la organización sindical propugnada por otros autores de la
época, tanto como de la idealización del movimiento obrero. Sostenía que el
sindicato tenía que tener una definición ideológica, es decir, anarquista, sin
dejar de reconocer a otros sindicatos de definición diferente. Inspirado en el
programa de la Alianza de Bakunin,
defendía el papel de una minoría consciente presente en los sindicatos, capaz
de ser los primeros en las luchas, en la defensa de los intereses de la
colectividad, a fin de arrastrar a los demás con su ejemplo y darle una
orientación anarquista a los obreros. Justamente, este postulado es lo
que el autor intenta reflejar, tanto en su participación como miembro de la
FORA, como en sus bases teóricas y documentos de la organización.


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